UNA OSCURIDAD DE 10 AÑOS

Pero por mucha presión que la tiranía tuviese a la universidad y los estudiantes, el inicio de la década de 1920 ya presenciaba el nacimiento de una nueva Venezuela, hija de la industria petrolera y los cambios que traía consigo. Ese país que se anunciaba requeriría no sólo de más ingenieros, sino de diversificación y actualización de los campos de actividad profesional, lo que implicaba una demanda por transformar la enseñanza de la ingeniería. A regañadientes, el gomecismo se ve ante el apremio de dar cierto auspicio a la expansión cuantitativa y cualitativa de la formación ingenieril. Así, se tienen que las cifras de egresados crecen rápidamente: de 24 entre 1922 y 1925, se pasa a 58 graduados entre 1926 y 1930, y a 104 entre 1931 y 1935.

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